Publicidad:
Terra
La Coctelera

siete veces he despreciado ma alma primera cuando vi

" Siete veces he despreciado ma alma:
La primera, cuando la vi sumisa pudiendo alcanzar las alturas.
La segunda, cuando la vi cojeando ante el cojo.
La tercera, cuando tuvo que escoger entre lo difícil y lo fácil, y escogió lo fácil.
La cuarta, cuando cometió un error y se consoló al saber que otros lo habian cometido.
La quinta, cuando por debilidad soportó desgracias y atribuyó su paciencia a la fuerza.
La sexta, cuando despreció la fealdad de un rostro y no supo que era una de sus propias máscaras.
Y la séptima, cuando entonó un canto de alabanza y lo consideró una virtud".

Curioso no?!

Pues si, son la hija del intercultural profesor de politica exterior de la universidad de Georgetown, y su marido, el progresista Alejandro Agag.

Un tipo curioso

Es curioso, cuanto menos, observar como la mayor atracción de un programa, cuyo objetivo es enseñar a ser artistas (si esto se puede enseñar) a un grupo de jóvenes, reside en un verdadero artista del marketing y la publicidad. Hablamos, por supuesto del peculiar RISTO MEJIDO.

Este señor, con pinta de cantante sudamericano al estilo calamaro ha conseguido DAR EL CANTE.
La verdad es que me hace gracia el papel que desempeña. No me puede caer ni bien ni mal porque para mi no deja de ser un papel dentro de un reality, ya que no lo conozco.
Y ahora me pregunto: ¿Qué es lo que vende? ¿Vende el que expresa su arte o vende el que sirve de maniquí para el gran negocio de esta nuestra sociedad capitalista? ¿Estaremos sacrificando nuestro verdadero gusto por los estereotipos que nos quieren imponer?
La respuesta esta en cada uno de nosotros porque si bien es cierto que esta sociedad impone ciertas cosas no es menos cierto que dentro de esas cosas podemos encontrar algunas o muchas que nos llenen o que queramos.
LA FORMULA ES EL SABER SELECCIONAR. Un abrazo enorme para todos. PAZ y AMOR.

VIVIR

LA HISTORIA DE PEPE

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de
buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le
preguntaba como le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un
gemelo".
Era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían
seguido de restaurante en restaurante.
La razón por la que las meseras seguían a Pepe era por su actitud.
Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe
estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la
situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a
buscar a Pepe y le pregunte:
No lo entiendo.... no es posible ser una persona positiva todo el
tiempo ¿Cómo lo haces?...
Pepe respondió:
"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, tienes dos
opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de
mal humor."
"Escojo estar de buen humor".
"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima
o aprender de ello. Escojo aprender de ello".
"Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su
queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el
lado positivo de la vida".
Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
"Si lo es", dijo Pepe. "Todo en la vida es acerca de elecciones.
Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección".
"Tu eliges cómo reaccionas ante cada situación, tu eliges cómo la
gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal
humor".
"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".
Reflexioné en lo que Pepe me dijo...
Poco tiempo después, deje la industria hotelera para iniciar mi
propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe,
cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra
ella.
Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe
hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una
mañana fue asaltado por tres ladrones armados.
Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el
nerviosismo, resbaló de la combinación.
Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte,
Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica.
Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe
fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré
con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba,
me respondió:
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:
"lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la
puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos
opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?" Le pregunté. Pepe continuó:
"Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar
bien.
Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las
caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté.
Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía
tomar una decisión.
"¿Qué hiciste?" Pregunté.
"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y
respirando profundo grité: - "Si, a las balas" - Mientras reían, les dije:
"estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su
asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir
plenamente, la ACTITUD, al final, lo es todo.
El motivo de este articulo no es otro mas que recordaros que todos podemos y debemos ser Pepe. Un fuerte abrazo a todos.